Acciones de la Iglesia a favor de la educación en el Istmo de Tehuantepec

La educación es un acto de amor, es dar vida”

 

Mensaje durante la audiencia general en febrero del 2014 del Papa Francisco

para la Congregación para la Educación Católica

 

El contexto en el que viven los niños y adolescentes oaxaqueños se caracteriza por una gran riqueza cultural, pero persiste una amplia brecha de desigualdad social que margina a los más necesitados y hace que el acceso a una educación de calidad sea difícil.

Sobre todo, la región del Istmo de Tehuantepec, se caracteriza por ser un territorio atractivo para la expansión de la industria petrolera y acceso a las fuentes de materia primas debido a su ubicación geográfica, sin embargo, los recursos financieros se han orientado al crecimiento de la infraestructura industrial, quedando al margen la atención a las necesidades básicas de la población, lo que ha polarizado la economía de la región y marcando más la brecha de la desigualdad.

Afortunadamente existen diversas instituciones religiosas con una gran tradición –alguna lleva ya más de 111 años de servicio y la gran mayoría rebasan los cincuenta años de misión–, que luchan día a día para mejorar la educación en la región del Istmo de Tehuantepec, sin embargo, estas escuelas de inspiración religiosas siguen sufriendo las consecuencias de los sismos y sus constantes réplicas que dejaron daños en las estructuras.

La Congregación de Hermanas Josefinas, Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, Hermanos Maristas, Misioneras del Perpetuo Socorro, Misioneras de la Caridad de María Inmaculada; todas estas en Oaxaca, son las principales afectadas.

Estas congregaciones, sin mayores miramientos, han empezado los esfuerzos para reconstruir sus instalaciones, adecuarlas, o en su caso, empezar de nuevo, aún sin el apoyo del gobierno local por su cualidad de institución educativa privada.

Consientes de su vocación docente, estas instituciones conocen la importancia de la educación para formar integralmente a la sociedad con las herramientas necesarias para responder las necesidades y retos que éste nos presente.

Es por esto que las Dimensiones de Pastoral Educativa de la CEM, de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca y de la Diócesis de Tehuantepec, en conjunto con Cáritas Nacional, la Comisión Episcopal de Pastoral de la Comunicación, la Universidad La Salle Oaxaca, la Asociación Voluntarios para el Servicio Internacional (AVSI); quieren arropar, incentivar y solidarizar con los trabajos no solo de la reconstrucción, sino también de su servicio permanente en una región que requiere un fuerte impulso evangelizador y misionero.

Hoy más que nunca la situación educativa que se vive en el estado no nos permite bajar los brazos, la emergencia continúa y urge seguir con el ciclo escolar para devolverle la tranquilidad y el futuro a tantos niños y jóvenes que demandan educación de calidad.

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